TÜV RHEINLAND es una empresa alemana que certifica la calidad de productos como juguetes para niños, electrodomésticos y hasta plantas nucleares.
En 2011 estalló el escándalo por la altísima frecuencia de rupturas de los implantes
de seno PIP y por contener un gel no apto para uso médico. TÜV RHEINLAND certificó el sistema de calidad del fabricante de estos implantes y permitió su venta durante 9 años consecutivos.
A pesar de haber sido la única instancia institucional que tuvo acceso directo a la información del proceso de producción de los implantes, TÜV RHEINLAND se ha negado a reconocer cualquier responsabilidad y asumir las consecuencias para la salud de centenares de miles de mujeres.